Deandre Ayton da la razón a JJ Redick y reivindica su valor en los Lakers
Bastó una sola actuación, una respuesta contundente, para que Deandre Ayton demostrara por qué Los Angeles Lakers siguen necesitándole desesperadamente en su quinteto. Tras ser relegado al banquillo en los minutos decisivos contra los Memphis Grizzlies el pasado viernes y ver cuestionada su falta de impacto, el pívot regresó el domingo para ofrecer un rendimiento que subraya lo valioso que puede llegar a ser cuando se siente partícipe del juego. Sus dificultades recientes no habían pasado desapercibidas, especialmente en el rebote, donde su energía fluctuaba y su presencia se desvanecía durante largos tramos, tocando fondo el 3 de enero cuando el entrenador JJ Redick optó por sentarle en el último cuarto.
La naturaleza humana del hombre alto
Aquel viernes, Ayton terminó con unos paupérrimos cuatro puntos y seis rebotes en 25 minutos, unas cifras que reflejaban lo desconectado que parecía de la dinámica del equipo. Tras el encuentro, Redick no ocultó su diagnóstico de la situación: Ayton necesita tocar balón. Cuando forma parte activa de la ofensiva, su compromiso en el resto de facetas se dispara. El técnico lo describió como “naturaleza humana”, y las estadísticas de la temporada le dan la razón, pues existe un patrón claro: en 11 de los 12 dobles-dobles de Ayton este curso, intentó lanzamientos de doble dígito. Cuando siente el balón en sus manos al inicio, su intensidad en el rebote aumenta y su timing defensivo mejora.
Un cambio de guion inmediato
Los Lakers le dieron la oportunidad de responder en la revancha del domingo contra Memphis, y esta vez se aseguraron de involucrarle desde el salto inicial. “Los pívots no pueden alimentarse a sí mismos”, declaró Ayton tras el partido. “Solo intento hacer lo mejor que puedo para aportar esfuerzo, y confío en que mis organizadores me encuentren”. Y así fue. Los angelinos diseñaron la primera jugada del encuentro para él, que anotó con un gancho en reverso desde unos tres metros. Minutos después, Luka Doncic encontró a un Ayton que cortaba hacia canasta para finalizar la posesión con un mate sobre Jaren Jackson Jr.
Impacto defensivo y eficiencia
Ayton no se dejó llevar por la inercia y se mantuvo activo durante todo el choque del domingo, finalizando con 15 puntos, ocho rebotes, tres tapones y un robo, con un 75 por ciento de acierto en tiros de campo (6 de 8). Aunque la línea estadística no fue explosiva, sí fue constante y controlada, doblando sus intentos de tiro respecto al duelo anterior. Esa estabilidad fue clave. Tras encajar 65 puntos en la primera mitad, los Lakers apretaron en defensa dejando a Memphis en solo 49 puntos tras el descanso y limitándoles a un 36,2% en el tiro. La protección del aro de Ayton fue fundamental para sellar la victoria por 120-114 y completar el pleno de victorias de la temporada contra los Grizzlies.
La conexión con las estrellas
No se trata de que Ayton se convierta repentinamente en un jugador diferente, sino de que los Lakers lo utilicen de la manera correcta. Con generadores de juego como LeBron James, Luka Doncic y Austin Reaves llevando la batuta, los toques de Ayton siempre serán un bien escaso, pero cuando los recibe, la diferencia es palpable. “Siempre estoy buscando a DA”, aseguró LeBron James, quien junto a Doncic generó 100 de los 120 puntos del equipo. “Es desafortunado lo que pasó el último partido, no pudimos encontrarle tanto como queríamos, pero fuimos capaces de hacer los ajustes”.
Una historia tan antigua como el baloncesto
Para Redick, ver a su pívot recuperar la confianza fue una confirmación de su teoría. “Estuvo genial durante todo el partido”, comentó el técnico. “Creo que fue bueno para él tocar el balón y sentirse parte de la ofensiva. Es la historia de siempre para un hombre alto; esa es la realidad de ser un pívot: alguien tiene que pasarte el balón, no inicias tú el ataque”. Un buen partido no borra las dificultades previas, pero mostró claramente por qué Deandre Ayton sigue importando en este equipo, incluso en un ambiente que el propio jugador describió como de “playoffs”, donde cada posesión cuenta.